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HISTORIA DE AREQUIPA


FUNDACION

Para el historiador Cabrera Valdéz, el primer español que pisó tierra arequipeña fue el soldado Pedro Calvo, alias Barrientos (El Desorejado). En Jauja, este soldado durante la prisión de Atahualpa habría cometido un robo considerable y Pizarro mandó cortarle la oreja. El Inca que simpatizaba con Calvo, compadecido, a guisa de pasaporte, le regaló su borla imperial, y así huyendo de paso a Chile, pisó tierra arequipeña.

Diego de Almagro, después del desastroso fracaso de su expedición a Chile, de vuelta, arribó al valle de Arequipa, cruzando el río Tambo en balsas entre el 12 y 13 de febrero de 1537.
No se tiene dato preciso de la llegada del Marqués Don Francisco Pizarro al valle, es muy posible que estuviera en Setiembre de 1539, pero tuvo que regresar rápidamente al Cusco para negociar la paz con Manco II que se había sublevado en aquella ciudad.

El 15 de Agosto de 1540, Don Garcí Manuel de Carbajal, Teniente de Gobernados y Gobernador, por mandato del Conquistador Don Francisco Pizarro, fundó la Villa Hermosa del Valle de Arequipa, con el ceremonial de estilo en el sitio denominado La Chimba (San Lázaro) a la margen izquiera del río. El acta de fundación dice literalmente:
"En veinte días del mes de Julio de mil quinientos cuarenta años, el magnífico Sr. Garcí Manuel de Carbajal, Teniente de Gobernados y Gobernador y Capitán por el Iltr. Sr. Marqués Don Francisco Pizarro, habiendo visto este mandamiento el Sr. Marqués y en cumplimiento de él mandó juntar y fueron juntos todos los vecinos que este dicho día hallaron en este pueblo, que de suso se contenían en la Iglesia de él y su merced de cada uno de ellos, tomó y recibió juramento en forma de derecho por Dios y Santa María y por las palabras de los Santos Evangelios, y sobre una señal de Cruz en que pusieron sus manos derechas, que dirán la verdad de lo que les fuera preguntado. Y cada uno de ellos secreta y apartadamente dijo y declaró lo siguiente por Concejo de esta dicha Villa. Alonso de Luque, Escribano Público, Certificó: que habiendo procedido las diligencias conforme a la pro, el magnífico Señor Garcí Manuel de Carbajal hizo un Auto que dice así:


Acta de Fundación de la villa Hermosa en el Valle de Arequipa

Después de lo susodicho, en el valle de Arequipa a quinze dias del mes de agosto de mill e quinientos e cuarenta años el muy magnifico señor garci manuel de carbajal teniente e capitan por el iluste señor marqués don francisco pizarro governador en estas provincias por su majestad, en cumplimiento del mandamiento de dicho señor governador andúvo e paseó el dicho valle de Arequipa e se informó del asiento mas conveniente e sin menor perjuicio de los naturales; e abiéndolo todo visto según dicho es, dixo que en nombre de su majestad y del dicho señor governador don francisco pizarro e en su real nombre fundaba e fundó la dicha villa hermosa en el valle de arequipa, en la parte de collasuyo, donde su señoria manda enzima de la barranca del río, del dicho valle; e su merced en el dicho nombre puso la cruz en el sitio que viene señalado para la iglesia, e ansí mismo puso la pícota en la plaza de la dicha villa, lo cual dijo que bazía e bizo en nombre de su majestad y del dicho señor governador en su real nombre como es dicho e por posesión, e ansi fecho lo susodicho, su merced mandó pregonar y fue progonado que los vezinos e otras personas que tienen solares en ésta dicha villa hermosa los pueblen cerquen y edifiquen sus casas en ellos dentro de seis meses cumplidos primero siguientes solas penas que el señor governador manda y ansí fue pregonado publicamente, por vos de pedro ires pregonero publico y su merced lo firmó de su nombre siendo testigos Hernando de Silva y Hernando de Torres regidores e Juan de la Torre alcalde y Luis de Leon y el Padre Rodrigo Bravo y Frai Bartolomé de Ojeda y el Padre Fray Diego Manso y Diego de Hernández y otras muchas personas que estaban en su merced lo firmó como dicho es. Garci Manuel de Carbajal todo lo cual que dicho es, pasó ante mi Alonso de Luque escribano publico.

El 7 de Noviembre de 1575 el Virrey Toledo, en provisión de la fecha, la declaró: "Muy noble y muy leal".
El Papa Paulo V, el 20 de julio de 1612 la desmembró de la diócesis del Cusco, mandando eregir la Cadedral.

ESCUDO DE ARMAS

Por real cédula, fechada en Fuenzalida, el 7 de octubre de 1541, se creó el escudo de Armas de la ciudad. La proporción como es de uso ordinario, de largo y ancho era de ocho a siete partes. El centro representa el paisaje del valle con árboles verdes y el río que lo atraviesa, dominado por el Volcán, arrojando humo; dos leones de oro rampantes y linguados a cada lado del volcán. LLeva una bordadura de ocho líses de oro. Tiene por timbre un yelmo cerrado y visto de lado. La divisa es un grifo linguado y erguido que sostiene entre sus manos una bandera que tiene el nombre de KAROLUS, emperador.

LA COLONIA

El primer Cabildo de Arequipa, quedó constituido en la siguiente forma: Alcaldes Ordinarios, Don Garcí Manuel de Carbajal y Juan de la Torre --digamos de paso que este último fue uno de los trece que acompañaron a Pizarro en la Isla del Gallo, en consecuencia, Caballero de la Española Dorada-- Regidores: el Capitán Francisco Grado, Jerónimo de Villegas y Nicolás Almazán, Alférez Real, Lucas Martines Vegazo. Alonso de Luque fue encargado de la Secretaría del Cabildo.

Los primeros fundadores de Arequipa fueron cincuenta y un vecinos.

La naciente ciudad comienza a organizarse rápidamente; se trazan calles, se construye la Iglesia Mayor, hasta que este ritmo de organización y trabajo es interrumpido por las guerras civiles que ensangrentaron los primeros días de la colonia. Arequipa, propiamente no toma parte directa en esta luchas, salvo ocasionalmente y si mas bien, sufre las continuas correrías y exacciones del sanguinario Francisco de Carbajal, el Demonio de los Andes. Después de la batalla de Jaquijahuana, el Presidente Gasca, decreta la creación del Corregimiento de Arequipa y nombra como primer Corregidor al Licenciado Alonso Heredia de la Cerda.

Durante el levantamiento de Francisco Hernández Girón, Arequipa unas veces está a favor del sublevado y otras en contra, por lo que éste destaca a su Maestre de Campo Piedrahita, quien incendia al atacar algunas casas de San Lázaro y termina pactando con los pocos defensores.

Después de estos sucesos, Arequipa desenvuelve su existencia con un ritmo de marcado progreso; pues se erigen Iglesias y Monasterios, Capillas y Conventos, se contruye un Hospital y se intensifica la agricultura y laboreo de las minas.

Amenazada por continuos temblores, soporta los dos terribles terremotos, el 22 de marzo de 1582 y el del 18 de febrero de 1600 que destruyó casi por completo la ciudad. Por Real Ordenanza expedida por Carlos III, el 24 de octubre de 1784, Arequipa se convierta en Intendencia, siendo su primer Intendente Don José de Menéndez y Escalada.

LA EMANCIPACION

Arequipa ha sido y es, un pueblo esencialmente católico, en consecuencia la aristocracia arequipeña se mostraba partidaria de la Metrópoli, lo que no quiere decir que algunos de sus más destacados intelectuales y el pueblo no brindaran su aporte a la causa emancipadora.

En los albores de la revolución, aparece la figura prócer de Juan Pablo Vizcardo y Guzmán, sacerdote Jesuíta, varón ilustre, que en Europa luchó por la Independencia, autor de la famosa "Carta a los Americanos", proclama ardiente en favor de la libertad, solamente comparable por sus conceptos y por su encendida prédica, a las mejores páginas del gran Francisco Miranda.

También es necesario recordar a Marcos Dongo que colaboró al levantamiento de Aguilar y Ubalde. Al Obispo Chávez de la Rosa, se le considera por sus ideas y por su cultura, por su labor educacional, como uno de los precursores. Durante el levantamiento de 1810, aparecen Buenaventura Bueno, Pedro Cossio, Antonio Solar Linares del Carpio, el franciscano Juan de Dios Delgado y el dominico José Polar. En estos momentos, en la Argentina jugaba un rol importante Ignacio Alvarez Thomas, nacido en Arequipa.

Durante la invasión napoleónica en España, se levantaría a defender los derechos de la Metrópoli y de América del Dr. Francisco de Paula Quiróz, que instaló el Ayuntameinto; también Don Mariano de Rivero, diputado ante las Cortes. Posteriormente, representarán antes esas mismas Cortes, dos arequipeños: Nicolás Fernández de Piérola y José Miguel de Lastarria.

Mairano Melgar, joven poeta, precursor del romanticismo, fue uno de los primeros en ofrecer su vida a la Patria. Alistado en las filas del ejército libertador de Pumacahua en 1814, fue fusilado por los españoles en Huamachiri, cuando había cumplido 23 años. Y también, fue el clérigo Mariano José de Arce, uno de los más decididos y ardientes adalides de la independencia.

Cuando la expedición libertadora de San Martín pisa tierra peruana, en Arequipa, la Academia Lauretana, fermento libertario, contaba entre sus filas a Javier de Luna Pizarro, Aparico Gómez Sanchez, Francisco de Paula Vigil, Fray Gualberto Valdivia, José María Corbacho, Manuel Amat y León, Juan de Dios Salazar y Andrés Martínez.
Durante las campañas de Bolívar se destacarán: Domingo Tristán, Benito Lazo y Miguel del Carpio, Bolivar encontrará entre estos primeros republicanos, la más seria resistencia a sus pretensiones políticas, especialmente en la persona del Deán Valdivia.

LA REPUBLICA

Arequipa, ante el Congreso de 1826 y la Constituyente de 1827, estuvo representada por Javier de Luna Pizarro, siendo su Primer Presidente.

Durante la Confederación Perú- Boliviana, esta ciudad jugó un rol importante. El General Orbegozo se traslada a Arequipa a raíz de las pretensiones de su antecesor el Mariscal Gamarra y pide auxilio al General Santa Curz, entonces Presidente de Bolivia. Salaverry en el Callao, el 22 de febrero de 1835 se proclama Jefe Supremo y se dirige al Sur para atacar a las fuerzas de Orbegozo y Santa Curz. en Uchumayo, el impetuoso Salaverry obtiene un resonante triunfo, pero Santa Cruz, más conocedor de las tácticas militares, lo obliga a presentar batalla y lo derrota en Socabaya. Como epílogo, mandó fusilar al General Felipe Santiago Salaverry, en la plaza de armas, el 19 de febrero de 1836.

Ante el formidable poder que significa la unión del Perú y Bolivia, Chile organiza la primera expedición al mando del general Encalada, la que llega a Arequipa el 12 de octubre de 1837. Santa. Cruz acude con su ejército para presentar batalla, la que no se realiza, firmándose en Paucarpata un tratado de amistad, el 17 de Noviembre del mismo año. Chile desconoce el tratado, y envía otra expedición al mando de Bulnes, en la que vienen varios exilados, entre ellos el general Castilla, que combatían la hegemonía del general boliviano, derrotando a Santa Cruz en Yungay, el 20 de enero de 1839, con lo que termina la Confederación.

Durante más de 50 años de la vida republicana del Perú, Arequipa será el asiento de una serie de revoluciones, a tal extremo que el historiador Jorge Basadre dirá que "es el caudillo colectivo del Perú". El exponente de este momento de la Historia de Arequipa, es el Deán Valdivia.

El Deán Valdivia, llegó tarde a los albores de la gesta emancipatoria, sino habría sido como Hidalgo o como Morelos, los próceres de la Independneica mexicana. Temperamentalmente revolucionario, es el símbolo de su época. Rara mezcla de clérigo y soldado, de santo y rebelde, de maestro modelo y alumno indisciplinado. Lorenzo Chillata, su primer maestro, le enseña las primeras letras, aplicando aquel aforismo de que "la letra entra con sangre". A Juan Gualberto no le agradan las azotaínas de su cometido profesor y huye de la escuela en compañía de un hermano suyo, por este hecho su padre se niega a seguirlo educando. Años penosos de aprendizaje y sufrimientos hasta llegar apoteósicamente al grado de Abogado. Profesor en la Academia Lauretana, Rector de la Independencia y en la Universidad de San Agustín, en San Carlos y en San Marcos de Lima. Sus lecciones llaman la atención de profesores y alumnos, enseña con la palabra y el ejemplo. Rebelde por nacimiento, encabeza las multitudes y se bate por la causa que abraza, con el fusil en la mano; levanta barricadas y arenga a los revolucionarios. En los períodos de calma vive como un santo en su celda. Todo lo da, nada toma para sí. Su vida es una constante contradicción. Sacerdote en 1825, años más tarde arroja la sotana y recomienza su vida civil, para volver años después al hábito sacerdotal. Lanza una tremenda imprecación contra el celibato eclesiástico, para luego desde el púlpito de San Camilo, retractarse públicamente en sermón memorable. Su labor intelecutal se halla dispersa en periódicos y folletos. Escribió: "Las Revoluciones de Arequipa" y la "Historia de Arequipa".

Para terminar este panorámico relato de las intervenciones de Arequipa en la vida política del país, diremos que ocuparon la Presidencia Constitutcional del Perú, los arequipeños Nicolás de Piérola y Eduado López de Romaña.

 
 

           
 
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