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TALENTOS AREQUIPEÑOS

REQUIPA Y LA GENERACIÓN DEL 80:
ENTREVISTA A LUZGARDO MEDINA EGOAVIL

Para comenzar, hablaremos sobre ECLOSION. Cuéntenos por favor:

Si, Eclosión fue editado en el año 81 y entro en circulación hasta el 82, llegamos hasta el numero 11, si no me equivoco. Nos reuníamos en los claustros de la Compañía, los días sábados. Entre los eclosivos que éramos estaban Carlos Herrera Rodríguez, actualmente diplomático, escritor de mucha vena; Odi Gonzáles que radica en Estados Unidos, poeta brillante; José Luis Sardón de Taboada, docente principal de una universidad en Lima y que obtuvo un premio importantísimo en periodismo; Rolando Luque Mogrovejo, otro travieso que publicó la antología Viva Voz; Jaime Leonardo Rodríguez Rivas que desapareció, un poeta excepcionalmente bello en su construcción poética.

Nosotros nos valíamos de una imprenta que le pertenecía al INC, pirateábamos la máquina: el mimeógrafo. Eleuterio, que entonces era trabajador del INC nos servía hasta las dos, tres de la mañana, ahí sacábamos la revista con las cuotas de todos y para regalo de mucha gente que, claro que no todos nos leían, la gran mayoría creo que la utilizaba para el baño (risas) -suele pasar con las revistas-. (risas)

¿Cómo se formó Eclosión? ¿Cómo se conocieron?

Siempre suelen decir que por el interés de algo se reúne la gente y bueno, no están lejos de la verdad. Resulta que Carlos Herrera, Rolando Luque estudiaban Derecho en la Católica, quien habla también. Odi Gonzales era amigo íntimo de Rolo Luque, pero aparte Jaime Leonardo Rodríguez Rivera era de la UNSA y en la UNSA había otro grupo al que él no les caía bien, se enteró de nuestra posibilidad editorial y se vino con nosotros. Después llegó Horacio Álvarez, un poeta de una fuerza poética más panandina, algo más con el estilo de Lucho Nieto, con una causa cholesca, con una algarabía fuerte, terráqueo, y así fue que nos conocimos, y del otro lado habían dos revistas que circulaban de manera paralela: Polen de letras de la UNSA misma y Ómnibus que era la otra vertiente.

Hablemos de su Generación. En ella hay bastantes nombres que saltan a la vista: José Gabriel Valdivia, Oswaldo Chanove, Alonso Ruíz Rosas. ¿Usted cree que su generación fue una época de oro de la poesía arequipeña?

Para tener una mayor comprensión, los que realizan los estudios dicen: «Ah, ellos son del 80», entonces se toma como hornadas: la hornada del 80, la del 50, del 60, etc. Solamente para diferenciar a los poetas o escritores en el tiempo. Para comenzar, no existe una institución “década del 80” a la cual nosotros nos hayamos afiliado. En esa década que hemos vivido, y que hemos escrito ha habido bastantes nombres que rompieron de alguna manera el esquema o continuaron lo que ya habían propiciado los del 60. En el 60 estaban Max Neyra Gonzáles; Walter Márquez; Alicia Núñez Borja; Omar Aramayo que siendo puneño estuvo haciendo poesía aquí; Duilio Ayala Macedo, también puneño radicado aquí. Pero en el 70 como que no hubo un gran movimiento sin embargo a fines de la década irrumpieron en el medio varios poetas, entre ellos estaban Alonso Ruíz Rosas, Oswaldo Chanove, Misael Ramos que se reunían en la casa de Rolo. Nosotros hemos comenzado justamente con la década, Eclosión sale. Paralelamente al inicio de esta década, hubo una revista: Polen de letras que era de la Universidad Nacional de San Agustín; ahí estaban Jaime Leonardo Rodríguez Rivera, quien terminó escribiendo en nuestra revista; José Gabriel Valdivia; el Director y otros escritores. Sumando éramos aproximadamente unos veinticinco escritores de esta hornada. Pasó el tiempo y algunos de nuestros integrantes recibimos escupitajos y puñetes verbales de otras revistas, diciendo de que nosotros hacíamos adefesios de poesía, esto, naturalmente, ahuyento a un montón de gente, y solamente quedamos en el panorama Carlos Herrera Rodríguez, Odi Gonzáles, José Luis Sardón, Pablo Quintanilla, Rolando Luque cuya obra Oveja Negra en Ciudad Blanca, marcó toda una época, bueno y yo también.

Ciertamente todos -sin excepción- hemos sido los que hemos ofrecido batalla a esos adjetivos calificativos y ahora nos hemos hecho ese espacio.

No pertenezco a la Generación del 80, hemos comenzado a hacer poesía en esa década y no es precisamente la más glorificante porque en la del noventa sí hay tres o cuatro poetas que pueden ser de repente mucho más brillantes que todo ese número de poetas que hemos vivido en el 80. Para nosotros el objetivo ya no era cantarle al Misti, ni a la Arequipa bella y señorial, comenzamos ya a abordar otros temas porque nuestras experiencias con otros poetas, con libros, eran otras; ya conocimos a Lezama Lima, conocimos de una manera muy indirecta a Paz, conocimos los treinta y tantos libros de Neruda, conocimos a Baudeleire, a Flaubert, a Rimbaud, conocimos a Ginsberg, a Jack Kerouak, a O´Henry. Bueno, a tantos otros poetas, a todos los poetas surrealistas que nos alimentaron de otra manera y concebimos de que la poesía no era medir las palabras silábicamente, sino crear imágenes a raíz de la palabra, llegamos a comprender que la imagen en la poesía es tan necesaria como los colores en una película contemporánea. Es importante: el cine trasladado a la poesía..

¿Hay un momento decisivo en el cual uno decide hacer poesía, o sea hay un momento que uno sabe que va a ser poeta?

Esto lo decide el creador, definitivamente. Yo un día dije «hasta acá llegué con el derecho, no quiero saber del derecho nunca más». Me dediqué de lleno a la poesía, me refugié como cinco o seis años. Desde 1983 hasta 1987 nadie supo de mi existencia, me dediqué a la lectura, a prepararme, a investigar cada poema, y comencé con responsabilidad a asumir el papel. Entonces ¿cuándo el creador decide ser poeta? desde cuando sale el primer poema para unos o desde cuando sale un libro ya contenido, con estructura, y uno puede acariciarlo; en ese instante nació para siempre el poeta, así escriba toda su vida solamente un libro o un solo poema. Lo mejor para el escritor es escribir todo lo que piensa, todo lo que no piensa, todo lo que deje de imaginar inclusive, eso es poesía, eso debe escribirse todo el tiempo.

Hablando de la poesía ¿Usted tiene claves o un método para escribir? ¿Cómo es que escribe Luzgardo Medina?

Sí, uno va quemando etapas. El libro Ad Libitum lo escribí con un manual de tarjetas, lo que decía, lo que concebía aquí, las tres o cuatro ideas centrales del primer poema no podían repetirse en ninguno de los poemas, ni ninguna imagen poética podía repetirse en los poemas preconcebidos, incluso está dividido en dos partes cada poema tiene sesenta versos en la primera parte, en la otra parte está dividido también por un verso largo y un verso corto y tiene exactamente novecientos versos; ahora si sumamos todo (9 + 0 + 0) da nueve, yo creo mucho en la cabalística del nueve; y otra cosa. Avatar fue escrito también bajo esa preconcepción, hay una parte de los poemas quebrados que estoy yendo en el verso , bajo a otro verso , pero no, es la continuación del verso. Hay otros libros que he ido concibiendo de acuerdo también al aliento del poeta, a la situación existencial de uno, a veces estás superemocionado y sale de un tirón el poema, pero muchas veces tenemos que revisar el poema porque todo lo que sale de la mano del poeta o del exterior del poeta no es bueno, sale con impurezas, nosotros debemos propender a buscar lo mejor y para eso tenemos que buscar. Cada quién busca su propio estilo de trabajo, yo actualmente estoy trabajando bajo conceptos de cuatro ideas centrales del poema, pero la columna vertebral del poema es una sola, entonces ahí van cuatro imágenes que me ayudan a apuntalar el poema. Otros utilizan solamente una idea, otros dos, otros de repente muchas ideas, pero no hay ningún problema en eso también estamos experimentando la palabra, cada poema es un experimento. Tampoco es eso de que las cuatro imágenes son necesarias en un poema para hacerlo grande, no, de repente estoy siendo abusivo con el lector porque lo lleno de imágenes y no entiende nada, o talvez trato de encontrar una columna vertebral y el lector ni siquiera la descubre, ni siquiera porque el título es atrayente, no; hay muchas formas cómo uno puede hacer sugestivo el trabajo poético, en el fondo mismo nosotros experimentamos con la palabra a través de una composición verbal.

Hablando de Ad Libitum. Yo encuentro una gran diferencia desde La boda del Dios Harapiento pasando por Cuervos de Sodoma y Gomorra un contraste entre estas y Ad Libitum. Antes las sencillez es un común denominador y en este último aparece surrealismo ¿A qué se debe este cambio?

Los dos primeros libros: en el año 1981 salió La boda del Dios Harapiento en el año 1983 salió Cuervos de Sodoma y Gomorra. Si ustedes analizan de una manera muy minuciosa, cada propuesta poética que hago en La boda del Dios Harapiento es el primer brote de surrealismo para llegar a lo que hice después de cerca de trece años; en Cuervos de Sodoma y Gomorra igual; recuerdo algo que decía: “en la casa de mi abuelita vivía el cuco” o en el primer libro hablo sobre las formas del ser hombre siendo hombre , uno podía serlo como tal, pero no, ser hombre equivale a otra escala evolutiva mucho más fuerte, comprender este trabajo era un poco difícil, sin embargo pertenecen a mi época de piedra. Como alguna vez lo dije, si se trata de rescatar de cada uno de estos libros algo de poesía, podría quedarme con tres poemas de cada libro. Ad Libitum es algo ya más preconcebido, después de todo un producto de mis experiencias con diferentes poetas pero marcado dentro de una realidad: hablo de los artesanos del norte, de los chamanes, hablo del viaje a la luna, de la música misma que escucho, hablo de mis experiencias como ser vital, lo que detesto y lo que amo, a lo que no le debo tener miedo, hablo del todo sobre el todo; en cambio en los dos primeros libros hablo sencillamente de algunos aspectos, nada más, y eso me gustaría que lo analizaran.

Jorge Cornejo Polar apunta que Ad libitum era el nuevo comienzo de un poeta ¿qué significa para Ud. Ad Libitum?

Al respecto Jorge Cornejo Polar indicó de que este libro era una manera de escribir libremente. Sí, por eso el título; pero recogí más que nada Ad libitum porque esta expresión se utilizaba para el jazz, ahora es filing ¿no? -filing, tiene filing, como Ad Libitum, libremente, libremente no encasillándose a algo pronosticado, algo fijo, algo estructurado-. Efectivamente, no quise escribir de esa manera, pensé que era muy... (piensa) esa manera era muy aburrida, dejé volar mi pensamiento con todo lo acumulado durante esos doce, trece años de silencio; ahora, cuando lo envié al concurso César Vallejo dije «me tincan, me balotean, me expectoran, me liquidan: ¡me liquidan! A ver, vamos a probar» y bueno, la suerte estuvo de mi lado, entonces el libro Ad Libitum había tenido un sesgo especial porque hasta entonces la poesía que se hacía en el Perú no era surrealista, esto se hizo en la década del 50: Javier Sologuren, a quien considero mi maestro y Blanca Varela. Según el jurado de tiempo volvían a leer poesía surrealista. ¿Quién fue mi jurado y quién me dijo todo esto? Carlos Germán Belli, un poeta de sesgo barroco; Francisco Miró Quesada, Ricardo Gonzáles Vigil, un poeta brillante.Ellos me dijeron en una reunión que tuvimos, de esa manera.

Hablando de defensas. ¿Cómo defiende Ud. sus palabras? Esta es una pregunta muy personal, es un piojo que me molesta. Aquí en dos poemas -el número VII y el número XX- usted escribe la palabra “puf” y “cacahuate”, la primera me parece o muy tierna o muy femenina. ¿Porqué no escribió caca en vez de “puf” y maní en vez de “cacahuate”?

No, no las defiendo. “Puf” aquí equivale a haberse hecho la caca, para otros es hacerse mierda, como decía la muchacha que ayudaba en los quehaceres de la casa «señora, su hijo se ha hecho mierda» «cámbialo hijita» «no, se ha caído del tercer piso» (risas). Entonces “hacerse mierda” equivale a muchas cosas, leí en internet que tiene muchas acepciones: “oye, no veo ni mierda” (capacidad de ceguera), “oye, eres una mierda” (eres bacán), “vete a la mierda”, “no tengo ni mierda” ¿cómo es eso entonces? “Puf” solamente equivale a algo: detestable. (Lee en voz alta) ...en los fondos acuáticos encontramos piedras o palomas cadáveres de la guerra o cacahuate poemas embadurnados de excremento o de fe. Bueno, era irreverente realmente -de tiempo que estoy leyendo- y había que serlo. Cacahuate lo utilicé por utilizar, recorremos toda Arequipa y pocos saben que cacahuate es lo que verdaderamente significa, otros pueden darle una equivalencia también de caca o mierda, pero no, precisamente no y era eso lo que me dijiste.

Dígame ¿cree Ud. que existe un regionalismo poético, hay regionalismo, la poesía se puede encuadrar en una región? ¿Cómo definiría un regionalismo poético si es que lo hubiera?

La poesía es poesía; hay varias formas de hacer poesía. La poesía peruana: falso, es la poesía y se acabó el asunto. Es como la poesía ¿hecha por hombres o por mujeres? La poesía femenina: falso, es poesía hecha por mujeres. La poesía es poesía, el poema es poema; ahora que en cada sitio el creador tome acepciones o locuciones regionales es otra cosa. El poeta mexicano le pone acepciones y locuciones de la forma como hablan ahí los habitantes y no por eso vamos a decir la poesía mexicana, es una poesía con locuciones regionales, igual aquí; en Puno le ponen locuciones zonales, regionales, en aymará o quechua, pero es poesía al fin, con comportamientos, con locuciones de la zona. Entonces la poesía no tiene Patria, tiene un origen, sí, pero eso no determina que la poesía sea poesía chilena o poesía mexicana, se dice así, quizás, para ubicarla estratégicamente, pero en realidad la poesía o el poema es universal.

Cuéntenos un poco acerca de los viajes de Luzgardo Medina, Ud. publica en Alemania, ¿cómo fue que publicó allí?

En ese poemario salen editados Alfredo Herrera Flores, Rodolfo Palza Valdivia y quien habla. Es una modesta publicación que entonces fue sacada por los hermanos Mitimaes: los hermanos Maldonado que entonces vivían allí, ahora la mitad de los hermanos están aquí. No he viajado a Alemania. Más conozco mi país y casi de memoria , a pie, en carro, en burro, a caballo, acompañado, solo, vilmente acompañado, amorosamente acompañado, terriblemente acompañado, unas veces he comido, otras veces no, unas veces he dormido y otras no; no hay, creo, en Arequipa una provincia o un distrito que no conozca, he convivido con los hermanos campesinos, he dormido dentro de una iglesia, he dormido en un manicomio, me he quedado dormido dentro de un cementerio como otro cadáver; otras veces he sido asaltante de medicina, no para vivir sino para compartir de repente la vida de otro amigo más, pero lo que nunca he sido es ser maricón. (Risas)

¿Cuál de sus libros si es que existe le gusta más?

Cada vez que fui escribiendo un poema gocé tanto como cuando vi por primera vez un libro y lo acaricié, después fue saliendo otro libro y también me gustó, mucho más creo que el primero; salió el tercer libro y fui más feliz. Entonces he aprendido que el libro más hermoso es aquel que realmente está viniendo, está llegando, el que está naciendo, porque con cada una de estas propuestas uno va gozando, va quemando etapas y cada libro tiene su particularidad. Nosotros tenemos hermanos, un hermano es más elocuente para la matemática, el otro será de repente más afectivo con todos, el otro no, otro es más querendón de una expresión artística y por eso se hace querer, entonces todos los hermanos son buenos. Igual si cada poema es una creación tuya, es la extensión de tu vida, tenemos que querer a todos por igual pero hay unos más bellos, más logrados y para mí el trabajo más logrado hasta el momento es el libro Rostros del sueño que ya está en imprenta.

En alguna revista del diario La República encontré una foto tomada en los Claustros de la Compañía, en ella están usted, Javier Sologuren, Rosella di Paolo, Marco Martos, Alberto Valcárcel y otros más. ¿Qué nos puede contar acerca de ello?

Ellos vinieron para estar en un encuentro nacional de poetas, fui considerado en ese encuentro y de una manera muy casual los acompañé porqué yo no estaba en ese grupo, coincidimos en los Claustros, ahí donde me acolleré para figurar a nivel nacional. Fue muy hermoso, a Javier Sologuren y a Alberto Valcárcel los conozco mucho tiempo atrás; recién la conocí entonces y todavía sigo enamorado -pese a que esté casada- de Rosella di Paolo, (risas) entonces era soltera. Con ellos me encontré en el año 1992 en un encuentro hispanoamericano de poetas donde pude compartir escenario con gente de la talla de Molina; el poeta español Hierro; Zurita de Chile; O´Hara, poeta que vive en Norteamérica; Jorge Dump, poeta ecuatoriano; con quienes todavía sigo manteniendo correspondencia y es muy probable que tenga que partir, hay varias invitaciones y me siento feliz de haber conocido a mucha gente hermosísima. También a un Domingo de Ramos cuando lo miraban así, como un extraño hacedor de versos e incluso otro poeta lo hizo harina de pescado, figurativamente, lo hizo añicos en un periódico; me permití escribirle, porque tenía su dirección, una carta en la que le digo: “Hermano sigue adelante, no dejes de escribir, he leído tu poesía y es muy buena”. Un día se tiró una borrachera en mi nombre y contó a sus amigos que hubo una vez un poeta que le escribió con unas palabras que él mismo ni las creía. Eran las mías. Ya para entonces había ganado el segundo o el tercer puesto del COPÉ de poesía; y acaba de ganar el Premio Nacional de Poesía de la Embajada Española sobre Poesía Erótica, para mí realmente es hermoso que este poeta, a quien le sacaron la mugre en un periódico alevoso, ahora resulte siendo una figura a nivel nacional.

Puesto que la poesía no está apartada de la realidad, antes de venirme he escuchado las noticias y es muy probable que a estas alturas el presidente Sánchez de Lozada ya haya presentado su renuncia, y por otro lado ayer el Cienciano le logró un empate al Santos de Brasil. Para finalizar, ¿qué nos puede decir de esto?

Ojalá que haya renunciado por el bien y la salud política y democrática de Bolivia, ese señor realmente no sabía dónde estaba parado y creo que ya el pueblo boliviano lo había señalado, sobre todo las organizaciones sindicales y campesinas. Como amante del fútbol creo que cuando lleguen los brasileños acá les daremos un concierto de su misma medicina, pero con una gran diferencia: solamente de ganarle al equipo brasileño por la mínima diferencia, Cienciano ya estaría ubicado entre los cuatro grandes del fútbol sudamericano. Ibáñez ha demostrado que realmente es un arquero que sabe manejar un partido y Bazalar está pidiendo a gritos la selección y que el entrenador Luzgardo Medina sea convocado también. (Risas).

CAMPO DE CONCENTRACIÓN

1
Detrás de las rejas suelta su alarido. Sus puntos cardinales los perdió en el último intento. Está muriendo de cielo, de prosa castellana y de ocio indefinido. No hay otra dimensión donde pueda colocar sus codos. Sencillamente la genética se quiebra ante su corona inglatérrica.

Intentó concebir una novísima sabiduría, mas de pronto le invadieron unas ganas locas de hacer el amor en el sillón donde acostumbrada dormir la gaviota.

Suele de mañana en mañana recorrer el patio a la hora en que la distancia se torna un manuscrito ilegible. Siente que su pasado no ha pasado. Piensa: Me persigue el pasado. Es un engendro del pasado.

2
No tiene fecha para olvidar su sed.
Perdió la razón y su cuerpo.
Se inunda de paisaje sonámbulo.
De cuando en cuando celebra
Una liturgia. Siente que el mar
Es más dulce que su cumpleaños.
Mira el techo donde vive en idealidad.
Repite su nombre de ficción. Así lo sorprenden.
Lo inefable se apodera de su regazo.
Un día -dice- alguien besó mi piel
Y provocó el milagro del agua en vino.
Por eso se siente pertenecer a dos mundos.

3
¿Qué soy en esta celda? ¿Yerba fresca o excremento de soldados? ¿Qué soy con este amor defectuoso? ¿Acaso una montaña de tortugas marinas o una danza sin coreografía? ¿Soy un animal que ha dejado de crecer en las tarjetas postales? ¿Huyo de mi mismo? ¿Huyo de mi país?

¿Estoy dispuesto a matar en plena luz del día? ¿Qué nadie me impida ingresar a los prostíbulos donde la luz se ofrece en nimias charolas. Mi vanidad es más violenta que el diluvio y que nadie recoja mis huellas que dejé por doquier. No tengo párpados en el corazón.

4
Bajo un cielo de mayo,
límpido, dije coherencias.
La palabra menos pensada
era violento cuadrúpedo
que salía por mi garganta.
Espuma del mar cubrió mi pecho,
por primera vez acaricié todos los colores
y -desde luego- sentí que el mundo estaba
cubierto de telarañas y santos desmembrados.
Han pasado los años. En nombre de la libertad
hundieron muchos barcos, la justicia fue donada
a un banco de canallas y los hombres más se
preocuparon por la estética de lo imaginario.
Ya no hay cielo que cubra la arena.

5

Todavía sigo aquí, observando cómo la memoria pierde la memoria. Pronto saldré libre, visitaré el amén surrealista, porque sólo así, mientras viva, la tierra me dará sus pájaros imantados, ya no dispondré de un cadáver alguno para robarle un trozo de lágrima.

(23:23 horas)

(De Rostros del sueño)

Luzgardo Medina Egoavil (Arequipa, 1959) ha publicado La boda del dios harapiento (1981), Cuervos en Sodoma y Gomorra (1983), Ad libitum (1995), Contra los malos presagios (1996), Avatar (1996)


           
 
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